

Mártir del día: Leonidas Rubio
Leonidas en 1989 fue miembro del Taller de Poesía de la Universidad de Concepción dictado por Floridor Pérez. Fue compañero de Marcelo Rioseco, Mafalda Villa, Italo Nocetti, por nombrar a algunos. Su hermana, Cecilia Rubio, aún se desempeña como docente de nuestra desnaturalizada Alma Mater. Luego a Santiago, Rancagua, Machalí y Curicó. Al parecer, lo tendremos de vuelta para el Programa Acciona del Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes
Comienzo a preguntarme Pero en definitiva que quiere tú, el loco? / ¿yo? / esta lengua entre cuatro encías / esta carne entre dos rótulas, / este pedazo de orificio / para los locos.
Leonidas nació en Curicó en 1970, por diversos motivos se nos acerca, se nos viene como las manchas de las paredes. Esta sesión es anterior a la perpetrada a Germán Estrada. Es una trivia, como le han bautizado a este martirio, para una hoja de poesía que entregamos en bares o dejamos en escaños de la ciudad. Labios de Zikuta es una hoja que se reparte gratuitamente y que confeccionamos junto a Leonardo Ojeda.
Los personajes como en una gran familia se entrelazan en la cama penquista, entramando una red que no sabemos a ciencia cierta en qué lugar nos terminará botando, en que fosa o en que ribera del Bío-Bío. Parece que algunos creen que siempre habrá algo que decir, que hacer y qué no hacer en pos de la vanguardia. Esta vanguardia vernácula, como bien dice Jorge Valenzuela, con que han configurado este pueblo provinciano, eterno postulante cosmopolita. Es esa la gran falacia que nos inventamos, es no decirnos a la cara lo que nos gusta y lo que no. No distinguir un hecho de una complacencia. Nuestra Señora de la Santísima Concepción con su sombra de San Pedro en medio del puente, este curso de río que está siempre a punto de desembocar, que por miedo a los extremos no hace más que acercarse al oeste, se disimula por la lluvia interminable. A veces se me olvida esta lluvia y creo que no es necesario convivir con ella. Que tal vez si no salgo, ésta pasará mañana y no estaré todo el día empapado. Pero es una niñería y debo asumir esta lluvia como tengo que asumir el río a medio secar. Ver la inmensidad de un río que nunca fue de éste pueblo hasta que lo secaron las represas transnacionales y que ahora el ridículo estado jura acercar a quienes le dieron la espalda. Los Concepciones no quiere hacerse responsable de un destino trágico: un equilibrista que no mira el suelo, intenta olvidar que la cuerda es apenas un riachuelo que no da cauce para contener un cuerpo cobarde negándose a caer en el mar. En Concepción como en Eyes Wide Shut donde una dice que una noche no es toda la vida y el otro ningún sueño es sólo un sueño, todos coincidimos en lo que quiere el loco de Artaud.
La primera vez que supe de Leonidas fue gracias a un librito en Kraft que se llamaba Cuadernos de emergencia, fue la única vez que, por aquel tiempo, sentía tener un compañero de ruta, No lo conocí sino hasta un encuentro latinoamericano de escritores que se realizó en el Centro Cultural de España en 1998.
Siempre hablamos de la escritura como un proceso en absoluto disociado de la música. Es por ello que, en contra del Ritual Romano, que ordena que la Extremaunción no se administre “a los impenitentes y a aquellos que perseveran contumazmente de modo manifiesto en pecado mortal”, comienzo este martirio invocando el Libro del Desasosiego:
Mi alma es una orquesta oculta; no sé qué instrumento tañe o rechina, cuerdas y arpas, timbales y tambores, dentro de mí. Sólo me conozco como sinfonía.
En no más de dos líneas asociar libremente
Autores
Murmullo
Tengo varios libros suyos
Imbunche
Espero no conocer la mía
En no más de tres líneas asociar libremente
Vida o muerte
No entiendo una sin la otra
Sueño o realidad
De ambos hay que despertar violentamente
Gadamer o Benjamín
A salvo de ambos
Pessoa o Proust
Pessoa es más numeroso
Mártir o suicida
Son la misma cosa
Occidente u oriente
Oridente
Mar o rio
Mi infancia está pegada a los ríos: el Huaiquillo, el Maule. Mi despertar sexual fue en la desembocadura del Maule frente a laIsla de Constitución. Para mí era el remanso, el equilibrio. Las aguas ahí eran verde oscuro. Yo confiaba en ellas. Y por ahí entró el mar el año pasado. La paz era asesina.
Noche o día
Noche a toda hora
Juventud o vejez
Fausto
Rojas o Parra
El primer Rojas. Ningún Parra
Huidobro o De Rokha
Huidobro para empezar
Jung o Strauss
Zaratustra
Bombal o pizarnik
Cada una pudo ser personaje de la otra. Pero en mi velador siempre Alejandra
Místico o escéptico
Ciclos alternos de ambos. No confío en ninguno.
Mínimo tres sin máximo
Aún no lo he probado.
Y tá

Mártir del día: Germán Estrada Fricke
En Concepción existía un único lugar en el que estaba a gusto. Era el bar que producía un compañero del taller de poesía de la Universidad del Bío-bío, ese que hizo Warnken y Elordi hace más de quince años. Era una síncresis retórica, posmodernidad recargada que se desprende directamente del plagio. Un lugar hecho como placebo estético.
La ciénaga penquista absorbe todo, la Estética de la Humedad, como le llamo a las manchas que pueblan la obra y la vida de las gentes de la Concepción de Chile o como bien dice Estrada “el gris que anuncia la lluvia que tarde o temprano caerá”, ha devorado aquel lugar.
Desde el segundo nivel se veía el escenario y sus cables retorcidos. Las cajas y los micrófonos, cuerpos gastados después del sexo. Había un sendo grafiti con bordes delineados con negro. Figuras, cicatrices o costuras, esos dibujitos que uno hace cuando quiere mostrar un pirata con heridas de guerra. La imagen de Manuel Rodríguez y sus variantes inverosímiles. No sería raro verlo encamado con la Virgen del Carmen. Me desdoblo y vuelvo al Bar Del Frente, a la vista desde mi refugio: Si me siento no veo más que un cubículo, una especie de living familiar con algunos grabados y unos óleos. Hay una serie de esculturas en mimbre, se asemejan a unos monjes cartujos. Hay momentos que los miro, todos tienen su propia semblanza. Su carácter. De los primeros, el nihilista arrogante con su mirada fija en un punto definido. El que más me identifica es el que tiene la cabeza inclinada. No sé si reza o llora.
Termino ese viaje y camino por Prat, camino y me acerco de a poco a Barros, de ahí subo, paso por fuera de lo que era el Cariño Malo y no hay siquiera un rastro del pasillo plagado de fierros, de velas como estalactitas de tiempo, se sudores, de música y de pasos. Palmenia Pizarro impresa en los individuales de kraft, adolescente, me escondo de las miradas, un par de amigos bastan para sentirme en casa, Germán y uno de los hombres más agradables y talentosos que he conocido. Esta ciudad olvida fácilmente los nombres, pero algunos no. Jan el co-fundador de Quórum, sonidista, músico y oficiaba de DJ y co-dueño de Audiosur. Nadie se percataba de su silenciosa prolijidad, de sus tragos, ni de su pasar sin estar. Nadie recuerda su hablar alemanoso. A mis 16 años intentaba rescatar el tiempo, buscar lugares, sentir la música. Esa era lo que movía a Jan e imagino que era lo que buscaba Estrada. A Estrada lo veo con el sombrero de cuero café fusión de Cocodrilo Dundee e Indiana Jones y, por supuesto, su inconfundible voz. Habíamos sido compañeros de taller, él, Marcelo Rioseco y Jorge Valenzuela. Yo, apenas un imberbe, disfruté el espacio, que al tiempo Germán coproducía. Desde ahí nos fuimos encontrando. En Santiago nos topamos en Lastarrias y otra en un after clandestino. También fui a verlo al Soul, restobar ubicado a una cuadra del San Cristóbal. Un buen sushi y rico vino blanco para amenizar la conversa de una variada mesa de productores y músicos que brindó Germán aquella improvisada visita. Luego after del bueno.
Ahora ya varios gramos de tiempo, de negocios, de “divertidad”, en un rito lúdico convocado por Labios de Zikuta, someto a Germán Estrada a este Martirio de Sán Felipe
A: Hola Germán tenís un rato???
G: Hola Alfonso, dime
A: negro o blanco
G: ja
A: En máximo tres líneas asociar libremente, dale
G: No me hagai una encuesta ahora, estoy en un estado de descomposición espiritual
A: Mejor aún según Cioran, dío o noche??
G: Sabes que te voy a contestar sólo pa’ quedar en paz contigo, ya que no estás entendiendo que en este momento no estoy en paz yo.
En máximo tres líneas asociar libremente


